JORNADA
Sobre el paro médico

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José Manuel Loza Oblitas
viernes 3, febrero 2012

La salud es uno de los pilares que el Estado debe cumplir y hacer cumplir en beneficio del pueblo, y se constituye en un derecho humano que no puede ser soslayado por nadie, menos por los galenos y quienes están a cargo de la administración de nosocomios, ya sean éstos públicos o privados.

Indudablemente que el trabajo de los que componen las plantas de médicos, enfermeras y personal administrativo del área de salud estatal, tiene características muy diferentes a cualquier otra labor que puedan desarrollar otras dependencias u oficinas.

Por su misma atención, ya sea de consulta externa o dentro de las especialidades que tienen los médicos, por ejemplo en el hospital Obrero de la ciudad de La Paz, la atención y la tensión es permanente, por cuanto son cientos los pacientes que necesitan ser atendidos, muchos de ellos de gravedad que precisan de cirugías mayores en forma inmediata.

Es decir el trabajo es extenuante, por lo que un médico al término de su jornada estaría obligado a tomar un descanso, por cuanto sus facultades se encuentran limitadas, precisamente por ese ejercicio continuo de su profesión.

En nuestro país, desde hace años, seguramente se consideró este problema y las autoridades, en consenso con ese sector, adoptaron un tratamiento especial en lo que se refiere a horarios y turnos que deben cumplir los operadores de salud, que en la práctica llegaron a las seis horas.

Seguramente con una buena intención los actuales gobernantes vieron por conveniente que los mismos en este tiempo trabajen ocho horas, como lo hace la administración pública, en beneficio de la atención de los pacientes, cada día en mayor cantidad, pero con una deficiente infraestructura hospitalaria, como se demuestra cotidianamente en nuestros nosocomios.

A raíz de esta medida, galenos y personal médico, protestaron, con una manifestación reclamando sus derechos adquiridos en tiempo pasado, que en el campo sindical significa una conquista social, que no puede ser desconocida por ningún régimen.

Por las razones anotadas, es conveniente que las autoridades de salud negocien y dialoguen, ajustándose a las leyes y a los derechos adquiridos de cada ciudadano, sin descuidar los derechos del pueblo a la salud.

Opinión
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