JORNADA
Seguridad ciudadana

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Guido Pizarroso Durán
lunes 13, febrero 2012

La criminalidad y la violencia se han incrementado exponencialmente en el país. Esta es una realidad que, aunque cuesta aceptarla, va del brazo de todo ciudadano que ya se persigna al salir de su domicilio. Este es un fenómeno que no se lo puede seguir minimizando y debe ser encarado responsablemente por la comunidad nacional. Se trata de una compleja situación a la que se tiene que calificar por su nombre, que no es otro que el descontrol, ya que amenaza a toda la comunidad nacional.

A diario se suceden los atracos a mano armada especialmente en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. Ahorcamientos, vaciamiento de domicilios, robos y estafas otros son reportados todos los días, lo que cada vez induce a reacciones de la población, que en muchas ocasiones ha hecho justicia por mano propia, y lo peor, en algunos casos equivocando responsables.

Hasta ahora todo lo que se ha hecho es prometer, hablar, anunciar proyectos y reuniones. Precisamente para hoy se ha anunciado la realización en Tarija de la segunda cumbre nacional de seguridad ciudadana, a la que han comprometido su asistencia más de 150 representantes de municipios, gobernaciones, Policía, autoridades nacionales, abogados, fiscales, activistas de derechos humanos, representantes de la Asamblea Legislativa y dirigentes de organizaciones sociales.

Ya existe un anteproyecto que busca el funcionamiento y la ejecución del Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana, que dispondrá de recursos nacionales, departamentales y municipales. Una parte de la asignación del Tesoro General de la Nación al Ministerio de Gobierno -que es uno de los que más presupuesto maneja- será destinada a seguridad ciudadana. Además, los Gobiernos Departamentales, asignarán 10 por ciento de recursos del Impuesto Directo de Hidrocarburos (IDH). Los municipios con una población menor a los 50.000 habitantes, aportaran 5 por ciento de sus recursos del IDH y las que superen 50.000 habitantes destinaran 10%

Se ha llegado a la conclusión de que el problema de la seguridad ciudadana es responsabilidad de todos. Muchas veces se señala como directos culpables a la Policía y la justicia, que sin duda tienen gran responsabilidad de lo que ocurre, por falta de medios, preparación, desajustes legales, institucionales y debilidades éticas. Pero este es un problema más complejo que atañe a toda la comunidad y sus instituciones.

La creciente actividad delictiva y la violencia social no surgen de la noche a la mañana, sino que se van forjando a través del tiempo. Ningún país se acuesta pacífico y amanece violento. Y lo que estamos viendo actualmente, especialmente en el eje central del país, con atracos a mano armada a luz del día, linchamientos, tortura, crueldad extrema al quemar vivos a presuntos antisociales, etc., son manifestaciones de esta violencia social que se ha ido gestando a través de las últimas décadas, y que como sociedad no hemos sido capaces de ver, y menos aún de prevenir.

Debemos entender que los problemas sociales y de convivencia de un país no se reducen al ámbito económico ni a la pobreza, sino que hay una serie de componentes sociales que tienen que ir de la mano para que exista un verdadero desarrollo humano integral que evite las distorsiones.

Los conflictos sociales no siempre se dan donde hay pobreza, sino sobre todo donde hay desigualdad. Está demostrado que en sociedades más igualitarias, cuanto más aumenta la economía más disminuye la delincuencia; pero en nuestro país vemos exactamente lo contrario, ya que en los últimos años, si aceptamos como validos los índices de crecimiento económico, aumentó el PIB, crecimiento de las reservas monetarias que están en su mas alto nivel histórico; las exportaciones han aumentado, la inflación está en casi cero, la pobreza está disminuyendo, pero sin embargo, la delincuencia y la violencia han crecido en una proporción sin precedentes.

Hay un problema de fondo que va más allá de la coyuntura, y tiene que ver fundamentalmente con la corrupción, el narcotráfico, y la impunidad, que son el principal caldo de cultivo. A ello se suma la falta de oportunidades para trabajar, estudiar, y plasmar iniciativas, y la incertidumbre que desalienta las perspectivas individuales y sociales.

Opinión
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