JORNADA
Sobre la despenalización del acullico de la coca

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José Manuel Loza Oblitas
miércoles 14, marzo 2012

La producción de coca y el pijcheo o acullico, como se denomina, han sido reconocidos como legales en Bolivia desde hace muchos años, aunque con las limitaciones que están contenidas en la Ley 1008 de lucha contra el narcotráfico, en lo que se refiere al área legal en la que se puede plantar esa hoja, que es considerada "sagrada" en nuestro territorio y también de los vecinos del altiplano.

Conocemos que la extensión de hectáreas autorizadas, según la determinación legal, llega solamente a 12.000, mientras que el resto es considerado como excedentario y pasible a la erradicación, por cuanto las cosechas procedentes de éstas se encontrarían como materia prima para la elaboración de cocaína.

En la Organización de las Naciones Unidas, producto de la Convención Unica de Estupefacientes de 1961, se declaró al acullico como estupefaciente, ingresando en esa condición a ser prohibido, por lo que Bolivia se retiró en principio de ese acuerdo aunque posteriormente pidió su reincorporación pero con la reserva contra esa penalización.

El Presidente del Estado Plurinacional, en su intervención en Viena, el lunes pasado, ante la Comisión de Estupefacientes de la Organización de las Naciones Unidas, pidió la despenalización de la coca y así "reparar un daño histórico".

Lo cierto es que la adopción de la referida Convención, se la hizo en un Gobierno anterior, tiempo en el que no se había profundizado sobre el consumo tradicional, que en ese tiempo era mucho mayor que el actual, considerando que la minería estatal tenía en sus filas más de 40.000 trabajadores, que practicaban el acullico y demandaban ese producto en el mercado nacional.

Una penalización de esa naturaleza, incluso, contradice a la Ley 1008 boliviana, en la que no se contempla esa figura, sino sólo la coca excedentaria y el tráfico de estupefacientes, y ahora a nuestra propia Constitución Política del Estado.

Creemos que la defensa asumida por el actual régimen es la correcta y, por lo tanto, debería ser atendida y comprendida por los países miembros de esa organización internacional, para que se levante una injusticia, como muchas otras que se cometen por falta de conocimiento o, simplemente, por acciones políticas interesadas.

Bolivia se encuentra en plena etapa de combate contra la droga y también de erradicación de la coca excedentaria, aunque, lo debemos reconocer, el incremento de los cultivos ha llegado a un mayor número de hectáreas, el doble o triple de lo permitido, originando que ese excedente llegue al mercado del narcotráfico, lo que ha sido reconocido por el Jefe de Estado boliviano en Viena.

La lucha contra el flagelo del narcotráfico debe ser compartida, tanto por los productores de la hoja de coca como de droga, como por los consumidores de la misma, en proporciones que deben estar de acuerdo con las posibilidades económicas de cada uno, en una cooperación que no signifique sumisión o dependencia alguna.

Estamos conscientes que la comunidad internacional lo considerará así y para un próximo futuro lo planteará de esa manera en el seno de las Naciones Unidas, a fin de que el retorno de Bolivia al seno de la Comisión sea efectiva, así como efectiva la despenalización al acullico, ya que, en caso contrario, miles de bolivianos serían considerados como narcodependientes, lo que es una falacia.

Opinión
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