JORNADA
Los derechos del usuario y del consumidor

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martes 8, mayo 2012

Bolivia se encuentra a la zaga en la defensa de los derechos del consumidor, como en muchos otros rubros, pese a que la nueva Constitución Política del Estado, en el Art. 75 se hace mención a los derechos de usuarios y consumidores. Desde hace varios años se han elaborado proyectos que quedaron en los archivos del Parlamento, mientras la estafa, el engaño o la información confusa esconden muchas veces verdadera corruptela.

En el país aún no hay una conciencia plena sobre la temática y ni siquiera se cuenta con una Ley completa, ya que las normas existentes son deficientes. Es más, los propios ciudadanos no tienen conocimiento sobre sus derechos, consagrados en la Constitución y algunas normas, y quedan huérfanos de apoyo efectivo.

No debe haber un ciudadano en Bolivia que no ha sufrido estafas al comprar equipos que resultan defectuosos, garantías que no se cumplen o servicios engañosos, desde la telefonía hasta los servicios de salud, pasando por agua potable, energía eléctrica, los servicios de mecánica o reparaciones o el transporte público, que en este momento está en el banquillo de los acusados, por el servicio deficiente que ofrece, sin que exista autoridad alguna que ponga las cosas en su lugar.

A nadie le sorprende que al comprar un equipo de computación venga con software pirateado o que la capacidad de los equipos sea menor a la promoción. No hay a quien quejarse y las pocas oficinas de defensa del consumidor, llamadas ODECO, solamente son dependencias de la empresas que prestan servicios que pueden atender algunas quejas, pero jamás solucionar o sancionar las transgresiones. Existen también algunas ONG;s, que se preocupan por defender a usuarios pero su accionar es más educativo que de acción legal contra el abuso y hay otras que buscan inculcar en la población la cultura de la defensa de consumidor, a través de la difusión de los derechos y deberes que tiene para reclamar por los servicios ineficientes, productos en mal estado, atención inadecuada, o exigir garantías en los artículos que adquiere.

Lamentablemente hasta ahora no existe una Ley de Defensa del Consumidor. Bolivia es el único país del mundo, que no tiene una norma específica, pese a que inclusive la actual administración ha creado el Viceministerio de Defensa de los Derechos del Usuario y Consumidor , en el que por falta de apoyo, medios y personal, el propio Viceministro debe atender los reclamos, y aunque lo hace con mucha voluntad y esmero, la carencia de respaldo hace que sus esfuerzos se diluyan.

La cultura del seguro en Bolivia es muy pobre. Es más, quienes tienen posibilidades económicas y cultura sobre previsión -lamentablemente carente en la mayoría de los bolivianos-, contratan un seguro y así sienten que están protegidos. Lo trágico es que pese a que se pague puntualmente las primas, a veces por años o por décadas, para felicidad de las compañías de seguros, la sorpresa viene en las condiciones de las aseguradoras, que encuentran varios recovecos para eludir el pago del seguro. De esta manera, cuando ocurre un siniestro bajo cobertura, el beneficiario se encuentra con la sorpresa que la empresa aseguradora elude la cobertura con toda clase de artilugios legales e interpretaciones capciosas, y simplemente no paga, o paga muy poco y muy tarde, gracias a la letra menuda y la redacción capciosa de las cláusulas de la póliza.

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