JORNADA
La juventud estudiantil en movimiento

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viernes 11, mayo 2012

Los universitarios de las Casas Superiores de Estudio de nuestro país, hablamos de las públicas, en el pasado fueron un referente importante de la evolución del pensamiento y de la acción política, los que, generalmente, se pronunciaban respecto a la gestión gubernamental, aunque internamente la disputa político-partidaria tenía fuertes matices de debate y de agresividad, entre contendientes que seguían determinada corriente sectorial.

Su lucha, por la autonomía, la profundización y el respeto a esa conquista, contra los abusos de los regímenes de fuerza o con perfiles antidemocráticos, se encuentra inscrita en el movimiento estudiantil, y en el caso de La Paz la Universidad Mayor de San Andrés se llevó los lauros locales.

Tales eran sus manifestaciones que ocasionaban el apronte de las fuerzas de seguridad del Estado e, incluso, las medidas que adoptaban los adherentes oficialistas, como sucedió en la época del patricio paceño, que en su tiempo de Alcalde Municipal hizo cementar la avenida Villazón, para impedir que los jóvenes continuaran extrayendo las "piedras comanche" con que estaba adoquinada, las mismas que les servían como proyectiles en contra de policías y militares o, incluso, en los enfrentamientos entre bandos opositores.

Sin embargo, desde hace unos diez o más años, el movimiento universitario no generó lineamientos políticos, sociales y económicos en nuestra Patria, abstrayendo su labor a sus estudios, a las entradas folklóricas u otras actividades imperceptibles para la ciudadanía, generando una corriente de simpatía o de indiferencia, por cuanto ya no eran protagonistas de manifestaciones y otra clase de acciones, incluso violentas que perjudicaran a la ciudadanía.

Pero, en los últimos días somos testigos de un renacer del segmento estudiantil, especialmente de la carrera de Medicina, el que se ha plegado a la demanda de los médicos y trabajadores de salud en demanda de la abrogación del decreto por medio del cual se quiere obligar a los galenos a trabajar ocho horas, dos más de las que en su tiempo conquistaron.

No justificamos el vandalismo ni los hechos negativos, pero debemos destacar el retorno estudiantil, esta vez en defensa de lo que considera justo y correcto, enfrentando a policías en las calles citadinas, como otrora lo hicieron sus antecesores, muchos de los cuales, sufrieron las consecuencias de la política represiva de regímenes duros, ya sean éstos dictatoriales como tiránicos dentro de la misma democracia.

Es un ejercicio de nuestros jóvenes, que puede servirles para más adelante, por cuanto la experiencia, la vivencia y la acción, son los principios para solidificar las percepciones que tienen sobre lo que es legal y sobre lo que no lo es.

Vivimos en el tiempo del conocimiento y qué mejor sector que el estudiantil para difundir los derechos y las obligaciones de los ciudadanos, así como de los gobiernos, a fin de que concluya la ignorancia de enormes segmentos de la población, que aunque sepan escribir y leer, no tienen noción de la historia política, social y económica de nuestro país, de los grandes sacrificios de muchos hombres para conseguir las libertades que nos brinda el sistema.

El movimiento médico, de los trabajadores en salud y de los estudiantes, es un sino de que las conquistas sociales, si bien antes fueron de ocho horas por el martirio de los obreros en Chicago, hoy puede direccionarse hacia las 6, además de exigir la generación de empleos para esa enorme corriente de jóvenes que egresan de las universidades públicas y privadas y que se frustran, cuando quieren brindar sus conocimiento en beneficio de la Patria, sin lograr ocupación e ingresos dignos.

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