JORNADA
La libertad de prensa en la OEA

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José Manuel Loza Oblitas
miércoles 6, junio 2012

Uno de los blancos preferidos por los gobernantes, son los medios de comunicación, vilipendiados cuando éstos no responden los lineamientos ideológicos o no priorizan en la información los actos de los regímenes de turno.

No hablamos sólo de la actualidad, ya que este accionar ha sido permanente, ya sea en tiempos de las dictaduras como de la democracia, con innumerables proyectos "mordaza" a fin de controlar a los medios, penalizando lo que el poder considera que está en contra de su gestión.

Lo primero que deberíamos tener presente en una democracia como la que atravesamos actualmente, es que los gobiernos están obligados a respetar y garantizar la libertad de prensa y de expresión, como pilares del sistema en el que nos encontramos inmersos, por cuanto ésta no es una concesión para los periodistas, sino que es un derecho del pueblo.

En este contexto creemos que los medios de comunicación que se identifican, apoyan y hacen propaganda para un partido o una ideología política, deberían acreditar esa pertenencia, ya que se convierten en voceros políticos y no pueden acogerse a, por ejemplo, la Ley de Imprenta que está destinada a los medios de comunicación privados y públicos que tienen como misión informar con veracidad y objetividad a la sociedad, a fin de que ésta logre su propia verdad, sin la desinformación que generalmente proviene de los políticos, cualquiera sea su tendencia.

En las acusaciones, los que las hacen también tienen la obligación de identificar con pruebas fehacientes si un medio no cumple con las normas de la ética periodística, evitando generalizaciones como ha sucedido, lamentablemente, en la Asamblea de la Organización de los Estados Americanos, cuando se hace ver que todos los periodistas estuvieran inmersos en la corrupción o en la utilización de prebendas o la manipulación, lo que de ninguna manera es una verdad.

No podemos llegar a extremos en ninguno de los casos, considerando que existen leyes a las que pueden recurrir los afectados, los que, casi en su generalidad, se suman a la ola de acusaciones sin pruebas o, simplemente, se encuentran ofendidos cuando en un medio aparece el nombre de alguien de su adhesión política involucrado en actos de corrupción.

El problema de la libertad de prensa y de expresión es un tema que debería ser debatido profundamente por la sociedad, especialmente con las organizaciones periodísticas, llámense éstas de propietarios, profesionales o gremiales, evitando la parcialización sectaria o, simplemente, reuniones en las que se critique o defenestre, sin que los interesados puedan defenderse.

Opinión
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