JORNADA
Una constante: Bloqueos y avasallamientos como métodos de negociación

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martes 9, abril 2013

Las reivindicaciones sociales, indudablemente, merecen la atención de las autoridades, las que están obligadas no solamente a intervenir cuando ya existen problemas, sino que las acciones deben ser preventivas, es decir la búsqueda del diálogo y de la concertación.

El caso del bloqueo del camino a Copacabana, durante quince días, ha sido una de las muestras más fehacientes de que no existen los mecanismos necesarios, como para evitar estos hechos, dejando que sea el tiempo el que arregle los problemas y no la intervención de quienes están obligados a garantizar la paz y tranquilidad ciudadanas.

Por parte de los interesados o de los que consideran que existen reivindicaciones no atendidas, éstos también tienen la obligación de seguir los trámites legales y de diálogo, a fin de llegar, por lo menos, a una solución que puede ser total o parcial, como sucede muchas veces en estos casos y como aconteció con las negociaciones efectuadas entre el gobierno y la Central Obrera Boliviana en lo que se refiere al aumento salarial para los trabajadores.

Lamentablemente, en el caso de la Península de Copacabana, han sido quince días en los que nadie podía viajar a ese centro religioso, especialmente en la Semana Santa, con un grave perjuicio para los pobladores y también para quienes peregrinan al Santuario para visitar a la Virgen Morena.

De esa actitud se ha pasado a la violencia, primero con la agresión a dos vehículos de medios de comunicación, hasta la intervención policial que tuvo como corolario el apresamiento de 26 comunarios de la provincia Manco Kapac, en el intento de desbloquear la vía y dejarla expedita.

Si bien las autoridades han asegurado que se logró el objetivo, inmediatamente se produjeron enfrentamientos con las fuerzas policiales, con la captura de un servidor del orden por parte de los campesinos, los que en ataques esporádicos a los vehículos impiden su circulación normal, además de las amenazas de medidas para proceder en contra de la seguridad física de los uniformados que se encuentran en la zona de conflicto.

Se ha dicho en nuestro país que los bloqueos y los avasallamientos, se han convertido en el "deporte nacional", por cuanto nadie quiere negociar y dialogar, sino imponer sus ideas y caprichos, lejos de lo que establecen las leyes, atentando contra la libertad de tránsito, contra la propiedad privada y contra todos los derechos de los ciudadanos.

Hasta cuándo, nos preguntamos, seguiremos atravesando la inseguridad jurídica en todos los campos. Si a alguien se le ocurre que debe construirse cualquier cosa en su región, simplemente lo exige mediante la presión y la violencia, como acontece con los avasalladores que prefieren la toma de la propiedad privada o de las concesiones mineras, antes de ingresar a la negociación y a la solución de sus pretendidas necesidades y derechos.

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