JORNADA
Arrecian los fenómenos naturales

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lunes 6, noviembre 2017

Nuevos desafíos para todos los países comprometidos en la defensa de la vida en el planeta se plantearán en la conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático (COP23), que tendrá lugar en Bon, Alemania, a partir de hoy, cónclave que se prolongará hasta el 17 de noviembre. Uno de los objetivos es incrementar la acción climática y lograr un desarrollo más sostenible en todos los niveles de la sociedad. La preocupación en todo el mundo crece debido a que el cambio climático está mostrándose cada vez más agresivo, mientras los gobiernos, la industria, la agricultura y la producción en general continúan afectando la estabilidad ambiental, y en contrapartida, poco se hace como defensa.

La concentración de dióxido de carbono (CO2), metano y óxido nitroso, que son los principales gases de efecto invernadero, alcanzó nuevos récord el año pasado y las previsiones para 2017 señalan otro aumento, mientras en diversas partes del mundo se sufren las consecuencias de inundaciones, olas de calor, y el lamentable deshielo en las cumbres que en el pasado reciente se consideraban "nieves eternas",

Los registros más recientes señalan que la temperatura media global ha aumentado en aproximadamente 1,1 °C desde el período preindustrial.

El planeta va por el cuarto año consecutivo de récords anuales de calor. El siglo XXI cuenta ya con 16 de los 17 años más calurosos desde que empezara el registro de temperaturas, en 1880. En el Ártico, la extensión del hielo estival de 2016 fue la segunda más reducida jamás registrada (4,14 millones de km2, por detrás de la de 2012). En algunas regiones de Rusia, la temperatura fue 6 y 7ºC superior a lo normal.

En la Antártida, la banquisa perdió en la primavera austral casi 2 millones de km2 respecto a la media de los 30 últimos años: era de 14,5 millones de km2 en 2016, y de 16,35 millones entre 1981 y 2010. La banquisa es una capa de hielo flotante que se forma en la región antártica. Desaparece gran parte en diciembre y se vuelve a formar en el invierno austral, alcanzando una extensión equivalente a la del continente. En septiembre alcanza los 18,8 millones de km2, mientras que en marzo es de sólo 2,6 millones de km2.

El deshielo de los glaciares en los macizos de Los Alpes se mantiene por 36 años consecutivos. En Sudamérica, la cordillera de Los Andes, va perdiendo grandes extensiones nevadas; algunos lagos y lagunas se secan.

Los estudios advierten que las grandes ciudades, por el efecto de las «islas de calor» generadas por el hormigón y el asfalto, podrían ganar hasta 8°C adicionales de aquí a 2100. El nivel de los océanos sigue subiendo y el ritmo parece acelerarse. Este incremento podría intensificarse a medida que los glaciares y casquetes glaciares se deshielan. El calentamiento favorece los episodios meteorológicos extremos, en particular las sequías y las olas de calor, según la Organización Meteorológica Mundial. Las olas de calor se volverán más frecuentes, especialmente en las zonas tropicales según las estimaciones.

En Perú, las inundaciones de la semana pasada, que dejaron cinco muertos en la provincia de Picota, fueron efecto de los 166,8 litros por metro cuadrado caídos en apenas cuatro horas y media, una precipitación nunca antes registrada en la zona, anunció el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) del vecino país.

En Bolivia, los campesinos tienen graves problemas porque ya no pueden preparar la tierra, sembrar ni cosechar de acuerdo a sus tradiciones; las, lluvias se adelantan o atrasan; granizadas y heladas acaban con los cultivos; lo mismo que las sequías y olas de calor. Fuertes vientos, pocas veces registrados afectan a gran parte de las ciudades de oriente, occidente y el sur. Lo peor es que nuestro país no es el más preparado para afrontar los desórdenes y extremos de los fenómenos naturales.

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