JORNADA
¿Hacia el precipicio?

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Guido Pizarroso Durán
martes 28, noviembre 2017

A cinco días de las elecciones para los más altos magistrados del Órgano Judicial, la incertidumbre se ha consolidado por la carencia de información imparcial y confiable que oriente al ciudadano, y ha forzado opciones que nunca antes se habían presentado, al dejar al elector ante la disyuntiva de someterse a lo dispuesto y organizado por el oficialismo o expresar su repudio. Ser cómplice o rechazar la imposición. Aceptar sumisamente o decir ¡basta! Frente a esta realidad no queda más que esperar los resultados, que pese a los eufemismos a los que puedan apelar los organizadores de este acto eleccionario, no puede ser otro que el fracaso.

El ciudadano ha quedado entrampado en una situación sin precedentes en la que tiene que decidir por tres opciones: elegir a algunos postulantes escogidos por el oficialismo, votar en blanco o anular el voto en señal de rechazo a la forma como han procedido el gobierno, la Asamblea Legislativa y el Órgano Electoral, que han impuesto postulantes y han amenazado a los que anunciaron su voluntad de rechazar estas imposiciones. Esperemos que toda esta situación sea considerada por la Organización de Estados Americanos (OEA) que envía una misión de expertos en temas de judicatura para las elecciones judiciales del próximo domingo.

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) garantizó el desplazamiento de los miembros de la misión. Seguramente una de las primeras interrogantes que tendrá que analizar la misión es el hecho de que ciudadanos e instituciones denunciaron irregularidades de 46 postulantes, pero solamente se admitió un caso. Una serie de denuncias sobre irregulares se dieron desde el momento en que los parlamentarios escogieron a los postulantes. Las observaciones más directas fueron los vínculos con el oficialismo y cargos que desempeñaron en diferentes reparticiones del Estado. Recordemos, además, que las autoridades de la Asamblea legislativa, cuando se eligió a los candidatos, justificaron que entre los parlamentarios se distribuyeron listas de los postulantes afines, señalando que era un derecho en el MAS votar orgánicamente.

Finalmente, en base a esas listas que recibieron los asambleístas del MAS se votó y se nominaron a 36 postulantes para el Tribunal Constitucional, 36 para el Tribunal Supremo de Justicia, 10 para el Consejo de la Magistratura y 14 para el Tribunal Agroambiental. De esta manera, la nueva oportunidad para hacer que el sistema judicial recupere su independencia quedó en el camino, pese a conocerse las causas por las que la justicia llegó a extremos indeseables, que tienen que ver con la intromisión política, la pérdida de la autonomía del Órgano judicial, la impunidad y la forma como se designa a los magistrados, así como a los jueces, fiscales, y funcionarios sometidos a la política partidista.

Nuevamente quedan en el camino las intenciones de reestructurar el desprestigiado e ineficiente sistema judicial, que padece un crónico mal que ha sido criticado y denunciado no solamente por las tendencias alejadas del esquema gobernante, sino hasta por las más altas autoridades de la actual administración. De nada ha servido la desastrosa experiencia de la politización que ha enlodado al sistema judicial, al extremo de que en este momento no solamente brotaron como hongos los mecanismos de extorsión, sino que un alto porcentaje de jueces y fiscales tienen acusaciones graves y procesos en curso.

Opinión
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