JORNADA
Seguridad ciudadana

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martes 30, enero 2018

El vicepresidente Álvaro García Linera desafió a la Policía a convertir a Bolivia en el país más seguro de la región, informó el ministro de Gobierno, Carlos Romero. «El vicepresidente nos puso una vara alta pero significativa que en 2018 alcancemos condición de país más seguro en la región en seguridad ciudadana», mencionó. Según se informó, el desafío fue realizado en la primera reunión de coordinación que sostuvo el Alto Mando de la Policía con el presidente Evo Morales y el vicepresidente, Álvaro García, en el Comando Nacional de la institución.

Romero recordó que, en la actualidad, según la medición y calificación de Naciones Unidas, Bolivia ocupa el tercer lugar en materia de seguridad ciudadana después de Ecuador y Chile. Esa calificación, indicó que significa que en el país se bajó el índice de criminalidad y que la capacidad de la Policía es incuestionable, aunque resta seguir fortaleciendo la labor.

También el ministro Romero explicó que se verificó una corrupción «macro» en la institución que tiene que ver principalmente con los destinos, por lo que ahora es una comisión colegiada la que califica y define el traslado de los uniformados tomando en cuenta sus calificaciones.

Ojalá se escuche ese llamado y los bolivianos puedan volver a despejar los temores, que en la actualidad son evidentes. También hay que reconocer que las interpretaciones sobre datos, estadísticas e información son libres y deben ser respetadas, pero prevalece una percepción de que algo no está bien cuando hay hechos concretos de irregularidades y tantos policías procesados por diversos delitos, por una parte, y por otra, existe también una sensible sensación de inseguridad en la ciudadanía certificada por varias encuestas.

Desgraciadamente, la violencia con la que se perpetran los delitos va a la par con la corrupción, la impunidad y el desprestigio de instituciones fundamentales como la justicia y la policía. En muchas oportunidades las autoridades se escudaron en los indicadores internacionales que muestran en otros países extremos de violencia que no se registran en nuestro medio.

Al comienzo del año en otro comentario advertíamos que el Índice Internacional de Seguridad Interna y Policía, ubica a Bolivia entre los países menos seguros. A fines de la gestión pasada, el Fiscal General Ramiro Guerrero, informó que en 2017 hubo 30 mil 743 casos de violencia registrados, de los cuales 28 mil 60 fueron contra las mujeres. Ya la ONU expresó su preocupación por esta situación de vulnerabilidad de las mujeres en nuestro país.

El Índice Internacional al que hacíamos referencia, fue elaborado por la Asociación Internacional de Ciencias Policiales y el Instituto para la Economía y la Paz. De los 127 países analizados en el mundo, varias naciones latinoamericanas se ubican a los lugares más críticos, es decir, entre los más inseguros. Venezuela, es el país menos seguro en la región, y ocupa el lugar 119, precedido inmediatamente por México que está en el 118. Les siguen Honduras en la posición 116, Bolivia en la 114, Paraguay en la 113, Guatemala en la 107 y Perú en la 105. Un poco más arriba están Colombia en el lugar 96, República Dominicana en el 95, Brasil en el 94 y El Salvador en el 86. Uruguay, Chile y Argentina ocuparon los puestos 35 y 43 y 77, respectivamente.

En lo que corresponde a nuestro país, aparecer entre los cinco peor calificados en seguridad debe merecer la mayor atención, preocupación y acción efectiva del gobierno y especialmente de las instituciones llamadas por ley a establecer con claridad y sinceridad las causas de este descontrol. El narcotráfico es uno de los factores principales que siembran violencia, y en Bolivia, para nadie es un secreto el lugar que ocupa está ilícita actividad.

El informe de referencia advierte que "los cinco países con las tasas más altas de homicidios son de Suramérica, América Central y el Caribe. En las últimas décadas estas regiones han sufrido inestabilidad política y violencia relacionada con el tráfico de drogas. Lo que ha llevado a que en muchos países la policía sea prácticamente incapaz de prevenir las muertes asociadas al narcotráfico".

El informe internacional también explica que un aumento en las tasas de homicidio "es un indicador importante de que hay un fuerte quebrantamiento de la ley, un sistema judicial y policial ineficiente o corrupto, o un factor subyacente como la violencia relacionada al narcotráfico". Y añadió que si estas situaciones no son atendidas a tiempo pueden convertirse en serias amenazas a la seguridad y a la estabilidad del país.

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