JORNADA
Dignificación del servicio exterior

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miércoles 31, enero 2018

Seguramente más de una entidad lleva registros sobre cuántos diplomáticos de carrera trabajan en la Cancillería boliviana y en el servicio exterior. Es seguro que una de esas instituciones es el Ministerio de Relaciones Exteriores que debería tener la información, pero se la guarda celosamente. Una publicación de hace dos años decía que solamente 13,5% de los funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia eran diplomáticos de carrera, pese a que la diplomacia es la columna vertebral de la relación entre los Estados, tanto para mantener una imagen digna del país, como para desarrollar buenas relaciones.

Producto de esa relación armoniosa es posible lograr objetivos concretos mediante el aprovechamiento oportuno de la cooperación bilateral e internacional. Pero esto solamente es posible con un servicio exterior altamente capacitado y dignificado, lo que significa que los representantes del país deben ser idóneos. Recordemos que todo Estado tiene el derecho soberano de aceptar o no a un embajador propuesto.

Ya en anteriores oportunidades se ha tenido un desagradable desenlace por anunciar designaciones antes de que se reciba el plácet, o aceptación. Recordemos también que todo país al que se pretenda enviar como embajador a una persona de dudosos antecedentes, tiene el derecho a rechazarla, aunque se lo hace diplomáticamente, no respondiendo a la petición, y dejando pasar el tiempo. Esa es la señal para que país que envió la solicitud de "agreement" comprenda que no debería insistir. Es un rechazo diplomático que queda marcado en las relaciones, por lo que nuestro país debiera tener mucho cuidado en los nombramientos.

Existe un conjunto de acuerdos, reglas y métodos que permiten a un Estado instrumentar sus relaciones con otros sujetos del derecho internacional, con el doble objetivo de promover la paz y cultivar una mentalidad universal fomentando la cooperación en los más diversos campos, y quienes instrumentan esas posibilidades tienen que ser diplomáticos idóneos.

La diplomacia es un factor decisivo para el logro de metas, así como la improvisación o imprudencia puede crear un ambiente hostil, en unos casos, o de menosprecio en otros. Lamentablemente, Bolivia no se ha caracterizado nunca por tener un servicio exterior profesional y dignificado. La politiquería ha hecho del servicio exterior un botín de puestos públicos a los que no llega la idoneidad. La política exterior de un país debe responder a objetivos concretos en los que el interés nacional enmarque tanto la coyuntura como las secuencias históricas.

En ese entendido, las relaciones internacionales adquieren cada vez mayor complejidad, por lo que cada vez se requiere mayor especialización. En la actualidad nuevamente se ha visto movimiento en la Cancillería, con cambios de funcionarios, la mayoría improvisados, es cierto, pero en lugar de poner ahí profesionales en el campo internacional, se vuelve a dar responsabilidades por militancia política o favores.

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