JORNADA
Solidaridad ante la tragedia

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lunes 5, febrero 2018

Nuevamente nuestro país sufre los rigores de la naturaleza, agravados por el cambio climático, con daños de magnitud. Hay miles de damnificados y recién se está evaluando la tragedia, que podría elevar las víctimas por las enfermedades que emergen después de las inundaciones. Lo lamentable es que- como en otros desastres, las autoridades reaccionan después de la tragedia, olvidando la principal recomendación de las organizaciones especializadas internacionales de adoptar medidas preventivas oportunas, eficientes y con un amplio concurso de la comunidad, comprendiendo que los efectos del cambio climático son cada vez más difíciles de afrontar, por el rigor con que se manifiestan.

Ya el año pasado, los terremotos y huracanes en diversas partes del planeta, fueron un "trágico recordatorio de que el clima de nuestro mundo está cambiando, con efectos devastadores". Estas y otras preocupaciones se analizaron en la 29ª Conferencia Sanitaria Panamericana de la OPS, que deliberó en Washington junto a los ministros y altas autoridades de Salud del continente. Existe una imperiosa necesidad de que la humanidad se adapte a los efectos del cambio climático. Se necesitan nuevas políticas y acciones en el uso de la tierra, códigos de construcción, viviendas resistentes a temblores, deslizamientos, inundaciones, y otros siniestros. También se exhortó a adoptar medidas para una efectiva gestión del agua, así como nuevos enfoques para el desarrollo sostenible. ¿Se adoptaron estas previsiones en el país?

Mientras la OPS pidió mejor preparación ante desastres naturales y adaptación al cambio climático, el nuevo director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, expresó con preocupación que las catástrofes que se están presentando representan "un recordatorio, si es que se necesita de alguno, de que debemos tomar medidas tanto para mitigar como adaptarnos a los efectos del cambio climático en la salud".

La OPS recomendó también comprender la necesidad de prevenir cumpliendo parámetros esenciales: toda situación de alerta debería pasar por cuatro etapas: prevención, preparación, respuesta inmediata y recuperación. Donde no hay preparación, infraestructuras, sistemas o instrumentos que ayuden a enfrentarse a una emergencia, aumenta la probabilidad de que una crisis se convierta en una calamidad.

Los bolivianos pasamos momentos difíciles por el descontrol de la naturaleza y la falta de previsión. Recordemos la crisis del agua en la sede de gobierno y ahora inundaciones que afectan a gran parte del país. El Viceministerio de Defensa Civil reportó el pasado fin de semana que 113 municipios están en alerta; 54 en alerta amarillo, 55 en naranja y cuatro en alerta roja. Asimismo, el Servicio de Meteorología e Hidrología (Senamhi) mantiene la alerta naranja en 18 ríos de seis departamentos por lo que Defensa Civil pidió tomar precauciones a las comunidades ribereñas y estar atentos a posibles evacuaciones.

Conmovió la magnitud de los daños en Tupiza y Cotagaita, donde más de mil familias y 50 viviendas fueron afectadas por la riada. En Beni, el gobernador Alex Ferrier declaró emergencia departamental por la crecida de ríos, mientras las poblaciones de Trinidad, San Borja, Santa Ana del Yacuma, San Ignacio de Moxos y Yucumo ya sufren inundaciones.

Se reportó que llovió intermitentemente durante 38 horas, y que los ríos Mamoré e Ibaré se desbordaron, dejando 100 familias afectadas. Asimismo, las carreteras que conectan a la población de San Ignacio de Moxos con San Borja y Trinidad fueron cerradas. En Beni hay más de 2.900 familias afectadas. El presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Marcelo Pantoja, informó el daño de al menos 35.000 hectáreas de soya, maíz y sorgo. Entretanto, Camargo ha perdido el 95% de viñedos y frutales.

La Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) dispuso el cierre de siete vías en los departamentos de Beni, Santa Cruz, La Paz y Potosí, por precaución y por los trabajos de emergencia, y se informó que se desplegó maquinaria pesada y trabajadores de las 423 microempresas de conservación vial para habilitar los tramos afectados.

Como ocurrió frente a otros desastres, la comunidad nacional se manifiesta solidariamente, y diversas instituciones tanto públicas como privadas, entre ellas las iglesias, universidades, empresas y particulares se movilizan en busca de ayuda. Felizmente, la ciudadanía, como siempre, está dispuesta a mitigar el dolor de las víctimas, y ya existe una gran cruzada para recaudar fondos, víveres, vituallas y lo que se necesite. En todo el país hay campañas y maratones de adhesión para lograr una ayuda efectiva.

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