JORNADA
Viernes 29, agosto 2014
Loading
Desarrollo humano implica calidad de vida

Imprimir Enviar
Guido Pizarroso Durán
martes 9, noviembre 2010

Bolivia cayó tres lugares en la lista de países medidos por el Índice de Desarrollo Humano (IDH). Pese a que obtuvo mejoras significativas en materia de esperanza de vida, salud y educación, entre 2005 y 2010, otras naciones lo hicieron mejor y eso explica su descenso en el ranking. Aún así, el país sigue siendo uno de los más inequitativos y desiguales del mundo. Así lo reveló el último informe del IDH publicado por las Naciones Unidas, en el que Bolivia bajó del puesto 92 al 95 en cinco años.

El estudio registra un índice de desarrollo humano de 0,643 puntos, en una escala de 0 a 1. Bolivia obtuvo en 2005 un índice de 0,723; en 2006 pasó a 0,726; en 2007, a 0,729; y en 2009 bajó a 0,643. El indicador tiene en cuenta factores como la expectativa de vida y la educación, como factores fundamentales del desarrollo. Efectivamente, en Bolivia lejos de mejorar los servicios de salud han empeorado, pese a los esfuerzos del Gobierno actual por ampliar el seguro para niños, para las madres y para las personas de la tercera edad. La buena intención del Gobierno se estrella con la realidad de las deficiencias hospitalarias, la falta de médicos y enfermeras y el colapso de los hospitales del país. La atención en zonas rurales continúa siendo deficiente, aunque se han construido hospitales de segundo nivel, todavía las parteras y curanderos tienen a su cargo una parte importante de la salud en el campo.

El otro factor determinante es la educación. La deficiencia es cada vez más grande como la brecha que se amplía entre el crecimiento vegetativo de la población y el estancamiento del servicio. Las universidades bajan su calidad y están muy lejos de alcanzar los niveles de excelencia de las universidades de países vecinos, y a distancias siderales de las mejores universidades del planeta. El desarrollo humano se basa precisamente en mejorar la salud y la educación de la población, como factores fundamentales, que permiten luchar contra otros factores como la pobreza o la desigualdad.

El informe de la ONU recomienda a los países de Latinoamérica que profundicen las políticas de redistribución de la riqueza y asistencia social a los segmentos más pobres de la población. Muchos países han optado por esa política, pero malinterpretando el sentido. Olvidaron el principio de que si realmente se quiere ayudar en forma efectiva, es preferible enseñar a pescar que ofrecer un pescado como caridad. Algunos países como el nuestro, han optado por las subvenciones y la ayuda directa, que lejos de motivar la participación, la emulación de los mejor y la superación personal, conducen a la complacencia y resignación. Uno de los factores más decepcionantes resulta comprobar que la desigualdad lejos de disminuir crece y se manifiesta en diversos niveles, al influjo de medidas de gobierno que se enfocan más en lo político que en lo humano.

Para ningún país resulta tema sencillo lograr mejorar la calidad de vida, que es la síntesis del desarrollo humano. Pero sin duda existen parámetros obligados que se deben tomar en cuenta, entre ellos, un margen amplio de estabilidad política, estabilidad económica, garantías para la inversión privada, confianza en el sistema judicial; políticas sociales que garanticen los derechos de todos los ciudadanos por igual, eficiencia en los servicios del Estado, y erradicación de la corrupción.

Opinión
© 2001-2014 JornadaNet.com y JORNADA son editados por Aurios S.R.L. en La Paz, Bolivia. Teléfono: 591 2 2407789 Fax: 591 2 2487487