JORNADA
Viernes 21, noviembre 2014
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El incierto futuro del ALBA

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jueves 7, marzo 2013

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América - Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) es una plataforma de integración de los países de América Latina y el Caribe, que pone énfasis en la solidaridad, la complementariedad, la justicia y la cooperación, que tiene el propósito histórico fundamental de unir las capacidades y fortalezas de los países que la integran, en la perspectiva de producir las transformaciones estructurales y el sistema de relaciones necesarias para alcanzar el desarrollo integral requerido para la continuidad de nuestra existencia como naciones soberanas y justas. Es, además, una alianza política, económica, y social en defensa de la independencia, la autodeterminación y la identidad de los pueblos que la integran.

Esa es la definición oficial de ese organismo que agrupa a Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Mancomunidad de Dominica, Antigua y Barbuda, Ecuador, y San Vicente y Las Granadinas.

Debemos enfatizar que la iniciativa para ese esfuerzo de integración, que como vemos agrupa a los países más pobres de Latinoamérica, ha sido iniciativa del Presidente fallecido Hugo Chávez, quien se convirtió en el principal pilar de su existencia, no sólo sobre la base de una formulación política, que no es otra que el socialismo, sino en una cuantiosa cooperación económica, de la que dependen casi todos estos países.

El gobierno de Chávez ha otorgado 82.000 millones de dólares en subvenciones y los más vinculados al destino del mandatario nacional radican en Nicaragua y Cuba, países que han recibido de Venezuela miles de millones de dólares en regalos, préstamos a largo plazo y petróleo a bajo precio.

Bolivia no está exenta de esa ayuda, con una deuda que alcanzó en seis años la suma de 22.600.000 de bolivianos, o sea alrededor de 31 millones de dólares, monto que no se trataría de donación sino de préstamo. Además compramos diesel a precios subvencionados.

La oposición venezolana, ha anunciado que pondría fin al "asimétrico" favoritismo económico de Venezuela y la ayuda al extranjero basada en ideologías, lo que nos debe llamar la atención, frente a un casi inmediato proceso electoral en ese país, del que, posiblemente, pueda ser electo el rival de Chávez.

No solamente el análisis se lo puede ver desde el campo económico y de cooperación, sino político, ya que el Mandatario fallecido ha sido el principal promotor de los movimientos sociales e ideológicos de un cambio en cuanto a las bases políticas de su accionar, destinadas a la vigencia del populismo y de la participación, por encima de los partidos políticos tradicionales.

El resultado de la justa electoral venezolana e, incluso, la permanencia del partido chavista, nos darán la pauta del futuro de esta Alianza, que no se ha fundamentado, precisamente, en las afinidades ideológicas, sino que ha tenido efectos que los podríamos denominar como prebendalistas.

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