JORNADA
Jueves 27, julio 2017
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Unidad, prioridad para La Paz

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viernes 14, julio 2017

A 208 años de la Revolución Libertaria del 16 de julio de 1809 el pueblo paceño mantiene viva la luz que iluminó el camino de la libertad, y más que nunca hace carne propia la palabra de don Pedro Domingo Murillo, que sentenció que la tea que dejaba encendida nunca se apagaría. Asimismo, parafraseando el contenido de la proclama de la Junta Tuitiva, que determinó la recuperación de las libertades, el pueblo paceño hace suyo el pregón de que hasta aquí hemos tolerado una especie de destierro en el seno mismo de nuestra patria; hemos visto con indiferencia la postergación de que ha sido objeto el departamento de La Paz.

La celebración este año de la Revolución Libertaria del 16 de Julio movió al pueblo paceño a evaluar la difícil coyuntura actual y las causas por la que se estancó el progreso regional. Evidentemente, profesionales de diversas especialidades, cívicos e historiadores, en foros, seminarios y encuentros con los medios de comunicación, coincidieron en cuestionar la deliberada postergación que sufre el Departamento de La Paz. Se atribuye esta actitud contra el departamento, por la determinación del pueblo paceño de mostrar su decidida y meditada irreverencia por la demagogia, la falsedad, la corrupción, la incompetencia, la transgresión a las normas legales y su oposición a toda forma de abuso hacia la población.

La proverbial solidaridad con todos los hermanos departamentos del país, hace que los paceños aplaudamos el crecimiento y desarrollo de otros distritos, y nos sumemos a impulsar y apoyar proyectos y la atención de sus necesidades. Pero al mismo tiempo, La Paz considera que también tiene derecho al progreso, y aspira a que el Estado vuelque sus ojos hacia las necesidades de este baluarte patrio.

Cientos de kilómetros de carreteras han sido construidos en casi todo el territorio; importantes inversiones en proyectos diversos que en la última década se han volcado hacia diferentes regiones, potenciando su desarrollo, en justa retribución tanto a sus potencialidades como a su aporte a la nacionalidad. Lo que no está bien es que se deje a al Departamento de La Paz rezagado. Por intereses ajenos se priorizaron obras que La Paz no necesita, como palacios y edificios que temporalmente cobijarán a una burocracia incompetente y ociosa, o proyectos que no tienen estudios serios de factibilidad y terminan en fracaso, como el ingenio azucarero de San Buenaventura o el proyecto de El Bala, que ya fue desahuciado hasta por la empresa que contrató el gobierno para que se haga cargo de su implementación. Es notorio el caso de la empresa española que tiene una filial en Bolivia con el nombre de Corsán-Corviam, que dejó abandonados dos proyectos que le fueron adjudicados por 534 millones de dólares: la carretera San Buenaventura-Ixiamas y la implementación del proyecto hidroeléctrico Miguillas.

El teleférico, que fue un proyecto anhelado por los paceños para agilitar el transporte entre La Paz y El Alto, fue distorsionado y ahora se ha convertido en un costoso proyecto que no cumple el objetivo inicial.

Lo peor, se ha olvidado la principal necesidad para las ciudades de La Paz y El Alto que es el tren metropolitano que ya podía ser realidad con la inversión realizada en los teleféricos no planificados.

Cada año en las fiestas departamentales o durante los procesos electorales, se habla de proyectos para La Paz que nunca se cumplen. Hoy, nuevamente la propaganda estatal dice que se están invirtiendo millones en el departamento. Pero los paceños vemos la realidad que dista mucho de lo que se dice.

La Junta Tuitiva, en su manifiesto firmado el 27 de julio de 1809, termina proclamando la movilización de los paceños, exhortándolos a que no pierdan jamás de vista la unión que debe reinar entre todos, para lograr la magna tarea libertaria. Hoy, más que nunca, la fortaleza de los paceños debe traducirse en la combinación de esfuerzos e ideas para buscar un verdadero cambio.

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