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Jueves 23, noviembre 2017
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Chile debe reflexionar

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José Manuel Loza Oblitas
miércoles 8, noviembre 2017

Las injusticias y las arbitrariedades no se las pueden ocultar por mucho tiempo, especialmente en esta época del conocimiento, cuando toda la humanidad tiene acceso a la carretera cibernética y en ella puede encontrar las verdades y las mentiras sobre diversos temas que afectan a los pueblos.

Eso es lo que sucede con el enclaustramiento geográfico al que sometió Chile a Bolivia, a raíz de la invasión de 1879 y la usurpación de territorio, mar y riqueza de su departamento del Litoral.

Han sido más de cien años en los que los vecinos han querido mostrar el heroísmo militar al haber derrotado a Bolivia y Perú en una guerra propiciada por La Moneda y los intereses ingleses en la propiedad del guano y del salitre, olvidándose la sorpresa y la alevosía con las que actuó contra dos países que no habían prevenido una agresión de esa naturaleza.

En la educación que se imparte en Chile, incluso se asegura que Bolivia jamás tuvo mar y lo que hicieron en el pasado fue recuperar un territorio que había sido parte constitutiva de esa Nación.

Lógicamente que la mentira y el engaño han podido dar resultados quizá hasta mediados del siglo pasado, pero en este tiempo sostener una falsedad de la naturaleza que comentamos ya es difícil o, más bien, imposible.

El apoyo de una señorita chilena que postulaba a un concurso de belleza en Santa Cruz, que señaló claramente que el mar era boliviano y que los políticos de su país debían rectificar sus rumbos, es una clara muestra del aserto que señalamos.

Las nuevas generaciones de chilenos, como las nuevas de nuestra nación, quieren paz y justicia y no pueden admitir que se mantengan las injusticias del pasado y menos si las mismas provienen del robo, de la conquista y del asalto.

Si bien Bolivia ha demandado a Chile ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, para que cumpla sus compromisos de negociar una salida libre y soberana al mar, vemos que los pueblos pueden ser decisivos en la obtención de nuevos derroteros.

Sin duda valiente la declaración de la ciudadana mapochina, la que, en lugar de cosechar reproches en su país, debería ser motivo de reflexión y de una profunda autocrítica, para encontrar caminos a fin de reparar los daños cometidos en contra de la soberanía y el progreso de nuestra Patria.

Opinión
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