JORNADA
Jueves 19, abril 2018
Loading
2018, esperanza de verdadero cambio

Imprimir Enviar
viernes 29, diciembre 2017

El inicio de un nuevo año es el momento propicio para renovar energías y proponerse alcanzar las metas deseadas, tanto en lo individual como en lo colectivo. Bolivia y el mundo ingresan a una etapa de desafíos vitales que permiten a los pueblos unir esfuerzos en proyectos comunes, como la salvación del planeta mediante acciones concretas que reduzcan el calentamiento global, mitiguen los efectos del cambio climático y asistan a los países más afectados. En el plano nacional, Bolivia tiene deudas pendientes con la comunidad nacional que sigue esperando un verdadero cambio.

Renovando la fe en la humanidad, en la amistad, en el amor, en la solidaridad y en los valores que permiten creer en el futuro, Bolivia y el mundo despiden el año 2017, y reciben al Año Nuevo 2018. Mediante tradiciones y costumbres que cada vez se diversifican, amplían, cambian, o rescatan peculiaridades regionales o ancestrales, se festeja algo intangible que tiene la virtud de generar una enorme energía y grandes dosis de esperanza.

Ya sea que al sonar las 12 campanadas de la media noche del 31 de diciembre o al primer segundo del primero de enero se consuman 12 uvas, una por que sea mejor cada mes del nuevo año; por que se cumpla una docena de buenos deseos, o se busquen maletas para un simbólico viaje al mundo de la esperanza, lo cierto es que el ambiente festivo permitirá una explosión de alegría, de fe y deseos por mejores días.

Y es que el inicio de un nuevo año es el momento propicio para reunir fuerzas y toda la ilusión para iniciar o recomenzar, para levantarse, para vencer la inacción y emprender algo decididamente. El año nuevo es una oportunidad más para convertir la vida, el hogar, el trabajo en algo distinto, más alegre, productivo y llevadero pese a las naturales dificultades. Es otra oportunidad que no se debería desperdiciar, porque el tiempo es oro y es demasiado breve, porque el año, y en realidad la vida, pasan muy rápido.

Es el pretexto oportuno para hacer votos de cambio y promesas para mejorar. Pero también debe ser el motivo y la oportunidad central para afirmar que debe ser el primer día de una nueva vida de propósitos sanos para dejar el egoísmo, renovar el amor a los padres, a los hijos, a la pareja, a la familia. Es el instante para reconocer y agradecer a los amigos, ofrecer disculpas por los agravios cometidos, y perdonar a los que nos hicieron daño.

Para ello no es necesario participar de grandes fiestas, sino de un momento de meditación que permita poner en la balanza lo que se hizo en el año que se va. Ese mágico instante reflexivo hará posible que se recojan y aprovechen experiencias de lo malo, y permitan rescatar y agradecer lo bueno. Pero fundamentalmente, ese instante de concentración impulsará una renovación de fe en el futuro, de esperanza porque en el nuevo año se den las oportunidades de realización y de logros, tanto personales como familiares, empresariales e institucionales. Si a ello se añaden las tradiciones, sin duda se logrará otro impulso. Así, cada persona o familia podrá lucir sus mejores galas, usar algo nuevo, algo viejo y hasta algo prestado. Podrá elegir colores en sus prendas, según sus aspiraciones; algunos contarán dinero, encenderán velas, y darán gracias por los dones recibidos.

Ojalá que, dejando el egoísmo, cada boliviano trascienda los deseos de bienestar personal y familiar, piense en la Patria, en los males que aquejan a la sociedad, y unidos todos apunten su energía hacia una verdadera democracia en la que se respete la voluntad ciudadana, y se trabaje por el bienestar de todos. Desde estas columnas, nos sumamos a esos buenos deseos y hacemos votos por que el año que viene permita a los bolivianos, en primer lugar, mantener la unidad de la Patria por sobre todas las diferencias. Que el vivir bien sea una realidad para todos y que el cambio beneficie a todo el país, sin discriminaciones.

Que el desempleo se acabe y las inversiones comiencen a llegar al país para que todos los bolivianos tengan un trabajo digno. Que los bolivianos volvamos a gozar de la seguridad ciudadana que permitía en el pasado transitar con tranquilidad por las calles, sin el temor a ser acogotados. Que la justicia se regenere y la equidad impere en el país, haciendo que gobernantes y gobernados respetemos las leyes. Deseamos sinceramente que las libertades y derechos ciudadanos, ganados con el sacrificio y la sangre de compatriotas que dieron su vida por la democracia, encuentren finalmente su plena vigencia.

Editorial
© 2001-2017 JornadaNet.com y JORNADA son editados por Aurios S.R.L. en La Paz, Bolivia. Teléfono: 591 2 2407789 Fax: 591 2 2487487