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Sábado 20, enero 2018
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El Estado tiene que defenderse de autodestrucción democrática

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Ronald Torres Armas
miércoles 3, enero 2018

Bolivia no tiene un precepto constitucional que obligue a las autoridades autonómicas a respetar lo establecido en la constitución y las leyes. Tampoco está prevista una vía coactiva que faculte al ejecutivo la disolución de las Asambleas Departamentales y/o la remoción del Gobernador o alcaldes cuando hayan realizado actos contrarios a la Constitución, incurrido en violaciones graves de la ley, o por razones de seguridad nacional.

Las regiones carecen, según la Carta Magna, de competencias para llevar a cabo procesos secesionistas. Pero eso es lo jurídico. La previsión política recomienda el establecimiento de una norma constitucional disuasoria, bajo la amenaza del uso legítimo del principio de coerción del Estado. La lógica "democrática" nos puede llevar a conflictos de esta naturaleza, porque un bloque parlamentario mayoritario circunstancial, tiene el derecho de imponer su voluntad por encima de un bloque minoritario, y los que se encuentran en la minoría no tienen recursos adecuados para proteger sus intereses, su sentido de identidad política y cultural contra ese proceso democrático. Muchos países se han blindado frente a este tipo de comportamientos ilegalizando a los partidos que alienten proyectos de separación, que fomenten la discriminación o propaguen el odio y la violencia raciales. Más allá de violar una norma, son partidos que desafían la continuidad del propio sistema democrático que usufructúan.

Las NNUU han concretado su doctrina sobre este tema, señalando que debe respetarse la libre determinación sólo en los casos de dominio colonial o en supuestos de opresión, persecución o discriminación, pero en ningún caso para quebrantar la unidad nacional en países democráticos. No obstante, siempre surgirán al calor electoral grupos organizados que alienten la resistencia colectiva a la autoridad legítima del Estado. Poco importara que la soberanía reside en todo el pueblo, que es ilícita cualquier postura unilateral o que la integridad territorial es la única soberanía en esencia.

Es necesario prever, en una reforma constitucional futura, un artículo que proteja la unidad y la integridad del país. En esta temática no cuenta ser de izquierda o de derecha. El país tiene que defenderse no solo de la corrupción, sino del ánimo de autodestrucción democrática.

Opinión
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