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Domingo 23, abril 2017
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La oposición habla de "golpe" e impugna el resultado del referendo en Turquía

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Estambul, (EFE)
miércoles 19, abril 2017
La tensión y las acusaciones de irregularidades en el referéndum por el que el domingo se decidió implantar en Turquía un sistema presidencialista han subido de tono, con la oposición hablando de "golpe" a la voluntad popular.

"El 16 de abril el Gobierno y la YSK (Junta Electoral Central) perpetraron un golpe contra la voluntad popular", denunció en su cuenta de la red social Twitter Kemal Kilicdaroglu, el presidente del CHP, el partido que impugnó ayer el resultado de la consulta.

La implantación del sistema presidencialista, impulsado por el partido del Gobierno, el islamista AKP, y por el presidente del país, Recep Tayyip Erdogan, ganó con el 51,4 % de los votos, contra un 48,6 % de los que rechazaron la reforma.

Un margen tan estrecho que el CHP asegura que habría sido favorable al "no" a la reforma si no se hubieran admitido millones de sobres de votación que carecían del preceptivo sello de las mesas electorales.

"El recuento de los votos no sellados es una prueba clara de que de las urnas salió un claro ׳no׳" a la reforma, declaró el líder de la oposición.

"Estas elecciones pasarán a la Historia como las ׳elecciones sin sello׳, y no las reconocemos, ni las reconoceremos. Hay que respetar la voluntad del pueblo y repetirlas", insistió Kilicdaroglu.

La misión de observadores electorales de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) advirtió ayer de que la decisión de la YSK de validar estos votos era "contraria a la ley".

La Comisión Europea asumió las dudas de los observadores y pidió a Turquía que abra "investigaciones transparentes sobre las declaraciones de irregularidades identificadas por los observadores".

Desde la YSK se ha quitado importancia al tema de los sobres no sellados y se ha argumentado que es una mera cuestión de "desconocimiento o negligencia" de los miembros de las mesas, que ha ocurrido otras veces, y que esas papeletas son auténticas.

Ömer Çelik, el ministro turco para la Unión Europea, aseguró que el proceso electoral transcurrió con "extrema madurez democrática" y acusó a Bruselas de actuar de forma partidista.

"Ellos (Europa) se involucran con un ala política y si no consiguen los resultados que quieren, entonces enumeran muchas anormalidades, que no habría si hubiera ganado su bando", declaró.

Por ello, ante una Unión Europea "reaccionaria" y que ataca a Erdogan día y noche, Çelik reclamó la celebración de una cumbre para analizar el futuro de las relaciones con Bruselas.

La Unión de Colegios de Abogados de Turquía criticó la decisión de la YSK porque el sello es la única manera de demostrar la autenticidad del voto, asevera.

Esta asociación considera que admitir los sobres no sellados supone "una violación abierta y grave de los derechos, capaz de influir en el resultado".

Un miembro de la misión de observadores internacionales, Stefan Schennach, senador del Partido Socialdemócrata Austríaco (SPÖ), denunció serias dificultades durante su labor en Mardin, en el sureste de Turquía.

"Fuimos retenidos por una docena de policías en una habitación durante tanto rato que sólo pudimos presenciar el recuento de los últimos 80 votos", declaró Schennach al servicio de prensa del SPÖ.

Consideró que el plebiscito "no fue justo ni libre" y afirmó que las personas que denunciaron a la misión irregularidades "afrontaron luego masivas acusaciones y ataques verbales".

También la organización cívica Hayir ve Ötesi ("No, y lo demás") ha denunciado detalles que hacen sospechar de un fraude.

En 961 urnas, muchas situadas en pueblos de la provincia de Sanliurfa, se contabilizó un cien por cien de papeletas a favor del "sí", y en algunos casos todas las firmas de votantes parecían proceder de la misma mano, denuncia la organización.

También ha llamado la atención el alto porcentaje del "sí" en municipios del sureste, en los que la gran mayoría de los votantes son fieles al partido izquierdista HDP, opuesto a la reforma.

Así, en la provincia de Hakkari, donde el presidente cosechó un 16 % de los votos cuando se presentó al cargo en 2014, ahora un 32 % votó por ampliar sus poderes.

Las dudas sobre la limpieza del plebiscito mantienen la tensión alta, con numerosas convocatorias de manifestaciones, sobre todo en barrios de Estambul que son feudos de la izquierda.

Al menos 49 personas que participan en protestas han sido detenidas en todo el país desde el domingo, informan los medios.

El Parlamento refrendó la decisión tomada ayer por el Gobierno de prorrogar por tres meses el estado de emergencia decretado tras el fallido golpe militar de julio pasado.

Los amplios poderes del Gobierno en esta situación, como el cierre de medios de comunicación o el despido de funcionarios sin opción de recurso, han restringido severamente la libertad de asamblea y expresión durante la campaña, ha denunciado la OSCE.

La ONG Human Rights Watch pidió al Gobierno que no extienda el estado de emergencia y que ponga fin "a la campaña represiva contra los medios y contra la oposición prokurda".

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