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Pandillas y policías corruptos amenazan seguridad de Bolivia

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La Paz, (EFE)
jueves 17, mayo 2012
JornadaNet
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Vásquez defiende la necesidad de que los malos policías, con antecedentes de irregularidades, dejen la institución.
La seguridad ciudadana en Bolivia está amenazada por casi 21.000 pandilleros que van camino de imitar a las "maras" de Centroamérica y hay agentes corruptos que deben ser purgados de la Policía, afirmó en una entrevista el Viceministro del área, el General en retiro Miguel Vásquez.

Un estudio de la Policía en las diez ciudades principales del país registró 700 pandillas, con 20.800 miembros de 12 a 21 años, que "beben, consumen droga, matan, cogotean (estrangulan), asesinan, en una realidad conmovedora y dramática", dijo el Viceministro de Seguridad Ciudadana.

Las pandillas bolivianas exigen a sus nuevos miembros violaciones colectivas, robos y asesinatos, por lo que hay "riesgo inminente" de que "se conviertan en maras" como las centroamericanas, si no se adoptan "las medidas más urgentes para controlarlas", agregó.

"No estamos en esa situación, pero vamos a llegar a eso", advirtió Vásquez, autor de las políticas del Presidente Evo Morales para mejorar la seguridad ciudadana, el cual reconoce que Bolivia afronta limitaciones estructurales.

En el Mercosur Bolivia tiene la tasa más alta de denuncias de violación sexual, 24,8 por cada cien mil habitantes, seguida de Brasil (16,4), Chile (12,4), Argentina (8,7) y Uruguay (6,3), según Vásquez.

Lamentó que no haya lugares de rehabilitación de jóvenes pandilleros y que algunos ministros, que no especificó, hayan censurado su idea de trasladarlos temporalmente a centros militares, como dijo que ocurre en Estados Unidos, Perú y Ecuador.

El General, que comandó la Policía Nacional durante 15 meses, en 2007 y 2008, agregó que está decidido a impulsar la "limpieza" de ese cuerpo y dijo que cuando lo dirigía fue objeto de amenazas y un intento de asesinato, lo que lo obligó a pedir su relevo.

"Nunca recibimos un peso sucio por un cambio de destino, por ascenso, nunca (...) y cuando alguien venía con una insinuación, yo lo botaba, molesto", acotó Vásquez, que contará su vida policial en un libro que titulará "La verdad en la Policía es mentira".

El intento de asesinarlo se produjo en 2007, cuando los frenos de su vehículo fueron estropeados, pero él, según su versión, se bajó del auto cinco minutos antes de que se deslizará por una calle, atropellando a tres personas.

Vásquez defiende la necesidad de que los malos policías, con antecedentes de irregularidades, dejen la institución.

"Yo creo que en la Policía ha llegado el momento de la purga y, sin hacer daño a nadie, con un sano propósito, invitar a la jubilación a un grupo de gente que tiene antecedentes", apuntó.

También defendió que la mayoría son buenos policías y que hay "reservas morales" y jefes comprometidos, que también buscan que la Policía "se limpie".

Indicó que la Policía Nacional vivió un abandono de 40 años que retrasó su desarrollo respecto a países vecinos, aunque destacó que el Gobierno actual de Morales da hoy más atención a las necesidades del cuerpo.

Una encuesta de 2011 muestra que el 85 % de los bolivianos que sufrieron un delito en las principales ciudades no lo denunció porque desconfía de la Policía y la Justicia, mientras que un 82 % cree que "muchos o todos" los policías son corruptos.

Cuatro de cada diez hogares han sido víctimas de algún delito y el 44 % cree que la inseguridad ciudadana es el principal problema de Bolivia, por delante de los conflictos sociales (12,4 %), el desempleo (11,8 %) y la pobreza (11,1 %).

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